Los Mejores Bares de Londres y el Mundo Vol. I

Las semanas pasadas no han sido mis semanas favoritas del año. Me encuentro sumida en una profunda desilusión.

Tras haber aplicado para comprar tickets para la Copa del Mundo en diciembre, y no haberme adjudicado ninguno. El martes 13, me senté desde las 8:30 am para tratar de conseguir algo del remanente de entradas que la FIFA ponía a la venta. Luego de una larga espera para ingresar al sitio web, me encontré con que todos los partidos de primera ronda en que Messi juega ya estaban agotados, incluídos la final. Para el resto de los partidos, había disponibilidad, pero cero para los partidos de mi Selección. Más de siete horas desperdiciadas y una inmensa tristeza. No podré cumplir mi sueño de ir a un Mundial. No voy a poder ver a Messi jugando un Mundial. Pero lo que más me duele, es que no voy a poder ver a Messi levantando la Copa del Mundo. Maldita FIFA.

Ese mismo día, en una especie de premio consuelo, organicé todo para irme a Manchester y ver a Messi jugar un amistoso contra Italia. Pensé, algo es algo. Saqué la entrada, pasajes en tren, renté un Airbnb. Contando los días para el 23 de marzo. Y al final, Messi no pudo jugar. Sin entradas para el Mundial, y en Manchester sin Messi.  Una tristeza sin fin.

Así, con este humor, me senté a escribir sobre los mejores Bares del Mundo que se encuentran en Londres según la lista de World’s 50 Best Bars. Lo gracioso, es que empecé a visitarlos en 2015, pero recién pude terminar mi recorrido el año pasado. Veamos dicho ranking, actualizado según la última votación.

2015                                                                            

1. Artesian

3. Nightjar

5. American Bar

8. Happiness Forgets

9. Connaught Bar

26. White Lyan

27. Beaufort Bar

41. 69 Colebrooke Row

50. Dandelyan

2017

 1. American Bar

2. Dandelyan

4. Connaught Bar

9. Bar Termini

12. Happiness Forgets

17. Oriole

21. The Gibson

43. Nightjar    

Un par de comentarios sobre la actualización, antes de proceder a mi relato.

  • White Lyan cerró sus puertas para abrir en el sótano del mismo lugar, Super Lyan. Lugar que voy a anotar en mi lista de pendientes porque le pongo todas las fichas al Sr. Lyan.
  • 69 Colebrooke Rowtambién conocido como The Bar With No Name/El Bar Sin Nombre, no lo visité, ya que llamé para consultar si necesita reservar o si tenían lugar para una persona en la barra. La carencia de amabilidad del otro lado del teléfono no me invitó a pedalear hasta allí. No me extraña que el año pasado no hayan ganado un lugar en la lista.
  • Nightjar, del puesto 3 en 2015, al 19 en el 2016 y al 43 en 2017, tampoco me sorprende su descenso y hasta me pone contenta. Pueden leer mi experiencia sobre este lugar aquí. Por mi parte, ni me molesto en regresar.

Aclarado antes que oscurezca, ahora sí, arranco con los bares que pude visitar.

Beaufort Bar

Empiezo por uno de los bares del famoso hotel Savoy, el Beaufort Bar (Strand, WC2R 0EZ), que extrañamente no se encuentra en la lista y no entiendo por qué, al menos en lo que concierne a mi experiencia.

Tuve un par de intentos fallidos antes de poder finalmente visitarlo, pero tras llamar por teléfono para confirmar que no había ningún evento especial, lo conseguí. Esa noche del 6 de noviembre, venía con altas expectativas luego de haber pasado una velada encantadora en Henrietta. Y este tipo de lugares habilitan ser un poco más exigente, después de todo es el Savoy.  La recepcionista me recibió muy amablemente e indicó la vislumbrante y amplia entrada. La brillante puerta da paso al imponente y oscuro salón en donde el absoluto punto de atracción es el bar. Todo es negro y dorado, el techo, las paredes, las mesas y sillas, las lámparas de arañas, las corbatas de los bartenders, el menú. Éste último, merece una mención, ya que debe ser uno de los menúes más elaborados y lindos que he visto: se presenta como un libro túnel donde se viaja por diferentes áreas del Savoy, desde el servicio, las historias que inspiraron los cócteles a los ingredientes con que se preparan. Un detalle que no pasa desapercibido. 

La barra del bar no es muy grande, sólo cuenta con cinco exclusivas butacas y me senté en una de ellas. Enseguida me acercaron el menú, un vaso con agua, aceitunas y maníes especiados. Me preguntaron si era mi primera vez allí, dije que sí y no podía dejar de mencionar que era mi cumpleaños.  La pareja sentada al lado mío escuchó y me dieron sus buenos deseos. Al rato, uno de los chicos volvió con una fuente, con un trago de cortesía y una rosa en un pote de hierro del cual brotaba a borbotones hielo seco y su efecto de humo, mientras eso sucedía uno de los bartenders me contaba una mini-historia del Savoy y de Londres, que sin neblina no es Londres (de allí la nieve carbónica) y que un cumpleaños no es cumpleaños sin burbujas (de allí el trago espumante). La pareja de al lado le dijo que tendrían que haber avisado así lo hubieran grabado. Otro detalle imposible de pasar desapercibido.

Antes de terminar mis burbujas, me pedí un Sazerac con Michter’s Rye Whiskey. Exquisito, balanceado, sutil aroma a absenta y servido con una genuina sonrisa.

Había conversado con los chicos de Henrietta, que tal vez me prendía para ir de copas cuando terminaran de trabajar,  pero estaba muy a gusto ahí sentada, así que opté por dejarlo para otra ocasión.

En el interín, un camarero, muy discretamente me dijo que el caballero sentado a mis espaldas me quería invitar un trago, rápidamente me dijo que no tenía que aceptar sino quería y, de hecho, decliné la invitación. No quise comprometer mi noche perfecta. Parece que hacer eso aún se estila.

No estaba segura si, luego del Sazerac debía continuar bebiendo, pero me dejé convencer sin mucha resistencia por uno de los muchachos detrás de la barra. Me recomendó un trago de su creación que consistía en 50% bitters, y 50% whisky y que todos a los que se lo había ofrecido, les había gustado. Tenía mis reservas, pero acepté. Y si, era de esperarse que era sumamente amargo. Cuando me preguntó que tal estaba, no tuve el coraje para decirle que mucho no me agradaba y opté por una elegante escapatoria diciéndole que todavía estaba decidiendo si me agradaba o no. Después de lo bien que me estaban tratando me partía el corazón pedirle un cambio, en eso, todavía no me contagié de los ingleses.

Detalle que siempre tengo en cuenta, los baños, como no podía esperar menos del Savoy, impecables, brillantes y más grandes que mi casa.

Llegó la hora de partir y pagar la cuenta de £47.25, servicio incluído. Claramente, en mi situación financiera, no es para ir todos los viernes. Pero para un de vez en cuando, una ocasión especial, amerita darse el gusto. 5 Bracas para el Beaufort.

 

 

Dandelyan

Otra creación de Ryan Chetiyawardana, mundialmente conocido en el círculo como Mr. Lyan. El día que visité el Dandelyan (20 Upper Ground, SE1 9PD), fue un día muy especial, por tres motivos diferentes: el día anterior había sido mi último día como empleada de Fuller, Smith & Turner PLC, tras dos años y nueve meses de trabajar allí; también era el Día de la Independencia en Argentina, y simbólicamente, lo tomé como mi propio día de la independencia, ya que ese día cantaba en vivo por primera vez en el 1901 Arts Club y un mes antes había tomado la determinación de focalizar toda mi energía en mi primer amor: la Música. Por lo que semejantes motivos, ameritaban un lugar que estuviera a la altura de las circunstancia, y Dandelyan no me defraudó.

Voy a resumir mi visita: si andan por Londres y son algo sibaritas como yo, no se lo pierdan. Un servicio de primera, un menú interesantísimo que ya ha cambiado para mejor, las ostras un manjar, los bocaditos exquisitos en sabor y presentación, el animado ambiente, la arquitectura y diseño interior, y la vista al Támesis lo convierte en un combo difícil de superar. Y todo eso sin mencionar la calidad de la coctelería.

La cuenta de ese día fue £37.20 sin servicio pero con descuento descripto como Lyan Love. Un detalle que enamora. Tengo que volver, ya ha pasado demasiado tiempo de mi primer visita. 5 Bracas para Dandelyan.

 

 

Connaught Bar

Tal vez la más floja de mis visitas, en un día que necesitaba un empujón. El Connaught Bar (Carlos Place, W1K 2AL) me resultó un poco más pretencioso que los demás. La atención de las camareras fue muy atenta. No hay butacas para sentarse en la barra, lo cual me desorientó. Será que estoy muy habituada a estacarme ahí, es mi zona de comfort. Me pedí un Old Fashioned (£21.38 servicio incluído) y desde mi mesa observé mis alrededores, pero nada que valga la pena mencionar. Cuando estaba por partir, se largó a llover torrencialmente, por lo que volví al bar, esta vez de parada en la barra y me pedí un Gimlet con Junípero Gin proveniente de Potrero Hill, San Francisco (£22.50). Los tragos estaban muy correctos, pero la atmósfera y experiencia en general fue bastante olvidable. Considerando la relación precio/beneficio, esperaba mucho más del mismo. 3 Bracas para el Connaught.

 

 

Artesian

El #1 del 2012, 2013, 2014 y 2015 ya no se encuentra en la lista del 2017 y no deja de llamarme la atención su ausencia. Mi visita fue en agosto del año pasado y fué más que gratamente agradable. El Artesian  (1C Portland Place, W1B 1JA) combina en su diseño una  interesante mezcla de modernidad y longevidad oriental. La música recuerdo que no me convenció, y lamentablemente no cuentan con butacas en la barra, pero me ubiqué cerca de ella, desde donde tenía una vista periferíca a la acción del bar y al resto de los comensales.

El servicio fue impecable, desde las sonrisas de las camareras, la presentación y exquisitez de los cócteles, pasando por llenar mi vaso de agua sin demora, recargar los snacks de cortesía hasta que tuve que pedirles que no lo hicieran más porque sino no paraba de comerlos, a un pequeño trago de regalo y una amabilísima moza italiana que se hizo el tiempo de ponerse a conversar conmigo.

Cuáles habrán sido los motivos por los que al Artesian no forma parte de la lista de mejores bares del mundo, los desconozco, por mi parte, no puedo dejar de recomendar un visita si andan por allí. La cuenta la redondié a £40 y me fuí feliz. 4 Bracas para Artesian.

 

 

American Bar

Así llego al más longevo de los bares londinenses y el actual #1. Mi primer visita fue en febrero de 2016 pasadas la una de la tarde. Por razones que no recuerdo, andaba por la zona, y en un habitual y espóntaneo deseo, encaré hacia el Savoy. Ingresé por la puerta trasera, y tras un pequeño recorrido, pasando de largo el Museo del Savoy, llegué al American Bar (Strand, WC2R 0EZ). Por suerte, no estaba concurrido y tenía casi la exclusiva atención de los chicos de chaquetas blancas detrás de la barra. Allí me senté a charlar con ellos, degustar unos snacks de cortesía, leer el diario, comer una Mini hamburguesas de ternera Hereford, y tomarme un preciosamente presentado Old Terraced House Cocktail, seguido por el clásico Old Fashioned, que nunca falla.

Sin duda, otra de mis memorables experiencias, donde el staff te mima tanto que no te querés ir, y estás tan relajada y a gusto como si fuera el living de mi casa que en Londres no tengo. El American Bar, está lleno de historia e historias que cualquier relato le sacaría el encanto de la vivencia personal.

La cuenta ese día fue £57.38 que redondié a £60. Otra vez, un lujo para darse de vez en cuando, pero sin omitir que el servicio está a la altura de lo que se paga.

Mi segunda visita en abril de ese año, se debió a que el Beaufort Bar estaba cerrado por un evento privado. Por lo que, ya que estaba ahí, pasé de nuevo y me sorprendió gratamente que el bartender me recordara. Otra velada para recordar, anque valga la redundancia no recuerdo con exactitud lo que bebí. Pero a acuerdo al recibo que tengo en mi mano, incluyó un cocktail a base de Gentleman Jack, y otro con Belvedere Unfiltered, mi vodka preferido que, dicho sea de paso, no se consigue en todos lados.

La cuenta ese 26 de abril fue £39.94, con servicio y promesa de volver incluída. 5 Bracas para el American Bar y que sigan los éxitos.

De acuerdo al listado 2017, se han sumado tres nuevos lugares que tendré que visitar: Oriole, The Gibson y Bar Termini. Éste último, desde que empecé a escribir este post, ya lo visité dos veces. Y cuándo les cuente lo que me pasó en la primera de mis idas, no lo van a poder creer. Pero, eso será material de un próximo relato.

En el interín, seguramente me encontraré ahogando mi desprecio a la FIFA en vasos de Old Fashioned y brindando por Messi y la felicidad que nos brinda cada vez que juega a la pelota.

Braca

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. JJS dice:

    Me quedé con las ganas de saber porqué fue olvidable la experiencia en el Connaught Bar

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    1. Gaby Braca dice:

      Cuando te hacen sentir especial es una experiencia inolvidable. Cuando no, no.

      Gracias por leerme, salud!

      Braca

      Me gusta

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