Novikov, Inesperado Salvador

Dover Salvador

Tras el triunfo del equipo de Bielsa de esta tarde contra Watford, me siento a escribir, ya que afuera hace un día horrendo. Está hermoso para torta fritas, lástima que nunca hice, y en este momento no estoy pasando por una convivencia agradable, por lo que, cuanto menos tiempo pase en la cocina, mejor.

La situación no era tan mala unas semanas atrás, cuando regresé de Barcelona. Tras tomarme una hora reloj salir del aeropuerto de Heathrow dada la carencia organizativa, llegué a mi casa casi a las diez de la noche, un horario en el que se complica encontrar cocinas abiertas en esta ciudad.

Dicha noche, estaba preocupada porque me encontré con la desagradable sorpresa de que uno de mis co-habitantes abrió mi correspondencia (privada y confidencial) mientras yo estaba de viaje… Por otro lado, estaba eufórica porque había recibido una carta del hombre más extraordinario del mundo futbolero. Sumado a estos sentimientos totalmente opuestos, tenía un hambre que me comía una vaca cruda si me cruzaba con una.

Lo único abierto cerca de casa, eran los pubs… Pero, hace tiempo he tomado la decisión de no comer en pubs, salvo que sea el último recurso, por lo cual, no me quedaba otra que tomarme dos pintas de mi adorada Guinness con maní. Esa sería mi cena.

En eso estaba, cuando tras reposar mi pinta en un pilar y tras releer la carta del Maestro, un individuo masculino con un fuerte acento me invita a sentarme a su mesa, ya que tenia una para él solo. Luego de un intercambio de palabras, accedí. Había algo que me causaba gracia. No sé todavía qué… ¿La efusividad, tal vez?

Luego de cambiarnos de mesa, ya que le hacía frío, me dijo las palabras mágicas¿Te gustaría ir a cenar? … Obviamente que sí, pero le pregunté ¿Adónde? Si está todo cerrado a esta hora… Descartando con un gesto la pavada que (claramente) estaba diciendo, me da su móvil y me pide que reserve mesa para dos. Todavía escéptica, la actitud de ir al grano de este personaje me gustó, así que reservé mesa para dos a las 22:45, ya que todavía tenia casi media pinta por terminar.

Cuando una moza vino a la mesa, tras las insistentes y descorteses braceadas del Tano -resultó ser italiano el individuo -, que quería pagar la cuenta, como todavía teníamos tiempo, le pedi otra Guinness… Nuevamente, me dio el móvil para pedir un Uber Executive, lo cual hice.

Tuve que hacer una pausa y retomo mi relato, hoy domingo… Tras una derrota del equipo de Messi y esperando el Superclásico de esta noche.

Al rato, estábamos camino a este misterioso lugar que todavía tenía la cocina abierta… Cuando llegamos, pensé «Ah, bueno«. Hacía otras semanas atrás, justo había pasado por la vereda de este restaurante, pero cuando leí los exhorbitantes precios seguí de largo nomás, y me dije para adentro, claramente un lugar al cual nunca voy a entrar… ¡Ay, cómo es el destino…!

El Tano por un momento, dudó si me dejarían entrar ya que llevaba puestas unas zapatillas Adidas, entonces, me prestó su ridícula gorra Gucci y dijo que con eso bastaba. Sin comentarios.

Entramos a Novikov (50A Berkeley Street, Mayfair, W1J 8HA) flanqueando dos fortachones en la puerta y una muy amable recepcionista nos condujo a la mesa.

A pesar de su nombre ruso, Novikov cuenta con dos restaurantes, uno de comida italiana y otro de comida asiática. En este caso, la reserva era para el primero, por lo que del otro no puedo decir mucho. Aunque desde la mesa, podía ver la cocina abierta y el mostrador de  mariscos, pescados y vegetales frescos expuesto al público cual mercado callejero.

El Tano, me dio la carta de vinos pero de nuevo, los excesivos precios para mi bolsilo me cohibieron, asi que se la devolví y le dije que eligiera él… Me considero conocedora en la materia pero cuando una botella supera las dos cifras me pone incómoda. Salvo, que lo valga… Eligió un Monte Bernardi ‘Retromarcia’ Chianti Classico 2019 (£54) proveniente de la Toscana. Correcto, un vino joven todavía, y con cierto dejo picantón al final.

Todavia estaba leyendo el menú cuando el Tano llamó a uno de los experimentados meseros para ordenar. Le pregunté al amable señor si él habia pedido entrada, pero no, sólo principal, asi que yo hice lo mismo. Esta vez, con menos decoro, opté por el Dover Sole Meuniere with Capers & Lemon/Lenguado a la Meuniere con alcaparras y limón (£58). Ya que estaba, tenía que aprovechar la ocasión de probar esta variedad de lenguado capturado en el noreste del Atlántico.

Necesité ir al baño, que son amplios, luminosos y cuidadosamente mantenidos. Lo cual, siempre suma. No era de extrañar dado la clientela que reciben.

Mientras esperábamos por la cena, el Tano me dijo «probá esto»… Agarró un pedazo de pan de la canastita, puso un poco de aceite de oliva extra virgen y pimienta en el plato y le pasó el trozo de pan. Muy rico, la verdad, nunca lo había probado antes… Importante que tanto el pan como el oliva sean de excelente calidad.

Luego de una espera, más o  menos considerable, llego la pasta para el Tano y tras un poco de ceremonia el mozo, descartó el espinazo del lenguado y lo servió en un plato ovalado, con toda esa manteca dorada humeando y distribuyó las alcaparras encima. Más allá del hambre que cargaba, sin dudas, el lenguado estaba exquisito, también dificil errarle con semejante cantidad de manteca… El pescado se disolvía solo y estaba perfectamente condimentado, con ese dejo del limón y las alcaparras que le dan esa punzante perfección.

Tengo que admitir, que no terminaba de creer mi suerte… Siendo que mi plan era tomarme dos pintas de Guinness e irme al sobre, ni de haberlo planeado hubiera salido mejor. Creo.

Tras llenarme con esa exquisitez, y ponerle un poco los puntos al Italiano que no paraba de hacer laraca de cuanto plata había hecho en el día y cuanto tenía que hacer para mantener a tres ex-mujeres y un hijo… Se pidió un postre, que al final, cuando lo recibió comió una cucharada y me lo cedió. De nuevo, un Tiramisú Clásico que era una crema… Me lo devoré y casi le paso el dedo a la compotera, pero no. Me contuve. No daba.

Luego, el hombre quería ir a bailar al Lounge que hay debajo del restaurante… ¿Y por qué no? ¡Con lo que amo bailar! … Lamentablemente la música un poco decepcionante para mi gusto, más allá de un par de remixes de Abba, Dancing Queen y You Sexy Thing de Hot Chocolate

Algo que debo decir a los hombres heterosexuales leyendo esto, permítanme darles un consejo de amiga… Si les gusta hacer twerking mientras «bailan». NO. No, no, no.

Absténganse. Por favor. 

En el interín,  me tomé un Tanqueray Gin & Tonic (£17) y luego de un rato partimos. Sin duda una noche de esas que uno guarda para el anecdotario.

Novikov, es un lugar dirigido a pretenciosos que les importa más mostrar cuánto brilla su Rolex o la selfie con su último modelo de iPhone… Sin embargo, el servicio de todo el staff fue impecable, sumamente atentos, pacientes y asegurándose que el cliente se vaya feliz. 5 Bracas bien ganados por ello, aunque – nunca digas nunca – dudo que vaya a regresar. Hay muchisimas mejores opciones por un tercio del valor.

Sin duda, tener el estómago vacio nubla el juicio, pero la intuición nunca falla. No podría haber imaginado un mejor retorno a Londres, donde la comida local es para dejar pasar… Tante grazie, Italia! 

Salud,

Algo Sibarita

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