Parrillas Argentinas en Londres Vol. II

Buenas, buenas, ya estamos en junio. ¿Soy yo nomás o este año se está evaporando? ¡Todavía tengos tantas cosas por hacer! Pero…. se viene el Mundial. En sólo seis días Messi va a empezar a trazar su sendero hacia su primer Copa del Mundo. No doy más de la ansiedad, por ende, voy a finiquitar la segunda parte de mi recorrida por algunas parrillas argentinas porque desde el sábado próximo, queda poco de mí disponible. Continúo…

 

The Steakhouse at Harrods (87-135 Brompton Road, Knightsbridge, SW1X 7XL)

No es una parrilla argentina, pero ésta fue una de mis más gratas sorpresas, dentro de una de las tiendas más frívolas que he visitado. Era diciembre de 2015 y no recuerdo bien qué hacía dentro de Harrods, pero encontré esta parrilla en el área de comidas en la planta baja. Y era una parrillá a carbón, suficiente para sentarme.

Hay que pedir en el mostrador. La carne se pide por gramos, del corte que uno prefiera dentro de las opciones de cortes que se encuentran acá. Opté por 200grs de Ojo de Bife/Rib Eye de Aberdeen Angus norteamericano, incluye una salsa (hay chimichurri) y acompañé con ensalada de rúcula y parmesano. Con el bife sirven tomatitos en su vaina, salteados a la parrilla. Tras conversar un rato con el asador y mirar como asaba, me sirvió directo de la parrilla al plato. La cocción estaba impecable y era un sabroso y tierno Ojo de Bife. La copa de Malbec le quedaba perfecto.

No es para todos los días, pero los habitúes de Harrods seguro no tienen inconvenientes financieros. La cuenta ascendió a £52.11 incluído el servicio. 4 Bracas para la Parrilla de Harrods.

 

Hawksmoor (3 Yeomans Row, Knightsbridge, SW3 2AL)

Otra parrilla no-argentina. Acá caí porque un amigo inglés me dijo que había sido la mejor carne que había comido en su vida. Otra vez, tengo que dejar de escuchar recomendaciones de ingleses, o invitarlos a ir a Argentina y que después me cuenten, porque me parece que tienden a exagerar un poco, y eso que nosotros somos exagerados.

Esta cadena tiene varias sucursales, la que yo visité se encuentra en el barrio de Knightsbridge, el mismo barrio de Harrods. Era agosto de 2016, y algo debía estar celebrando, porque ya me encontraba sin trabajo tomándome unos meses sabáticos, por ende, viviendo en un presupuesto. Me pedí un trago sin alcohol, Mint & Apple Swizzle y el menú rápido de dos platos, con un bife de principal. Recuerdo que no me causó una impresión inolvidable. Ni tampoco el servicio. La cuenta fue de £31.78 incluyendo el servicio.

Pasado un tiempo, volví a Hawksmoor, tras haberle ganado una apuesta a un inglés. Le aposté que Argentina iba a ganarle a Gran Bretaña en la Copa Davis. Tuve la suerte de ir a Glasgow a ver en vivo y en directo la victoria de Juan Martín sobre Murray jugando de local. Felíz por el triunfo, y felíz porque iba a comer en una parrilla y beber vino argentino de arriba. En ésa última visita, nos sentamos en el restaurante en vez de la barra, en unos cómodos sillones de cuero. Pedimos 900grs de T-bone para compartir. Lo sirven con el hueso completo, y lo hubiera agarrado con las manos y comido la carne pegada al hueso pero no, me contuve. También me hubiera gustado que estuviera un poquito más jugoso, pero me no me animo todavía a mandar comida de nuevo a la cocina. Recuerdo que ésta vez la experiencia fué mejor, también el servicio, pero no se acerca a ser la mejor carne que he comido en mi vida… 3½ Bracas para Hawksmoor. 

 

La Patagonia (31 Camden High Street, Camdem, NW1 7JE)

En septiembre de 2017, paseando por Camden Town con mi hermana, de casualidad pasamos por esta parrilla argentina. Gran hallazgo. Lo más gracioso, y triste a la vez, fue que, por primera vez veía disponible en un menú: chinchulines. Casi lloro de la emoción. Nos sentamos y cuando vamos a pedir me dice el mozo que se les habían terminado durante el fin de semana ¡No, maldición!

Era horario de almuerzo, así que pudimos elegir entre los Especiales del Chef Coco, a precio de amigo. Como no había chinchulines, pedí unas mollejas para arrancar. Bomba y orgasmo estomacal. Mi hermana se pidió el sándwich de chivito que viene con ensalada, papas y huevo frito y yo, opté por el churrasco, también con ensalada y papas fritas incluídas. Los dos platos eran súper abundantes. Mi hermana se llevó el paquetito con el resto del sándwich y papas. El churrasco me lo comí todo, pero un poco de papas sobraron. Era mucho.

De beber, Verónica se pidió una copa de Malbec de bodegas Santa Rosa y yo una cerveza artesanal con un toque de dulce de lecheBolu Porteño. No mi tipo de cerveza, debo admitir.

La cuenta fué £36.65, valor que, para Londres y todo lo que comimos está más que bien, sin incluir propina, que se la dejamos en efectivo, por las dudas.  3½ Bracas para La Patagonia. Definitivamente, tengo que volver, ¡por los chinchulines!

 

 

Buenos Aires Argentina Steakhouse (32 Turnham Green Terrace, Chiswick, W4 1QP)

Ésta parrilla la conocía por una época en la que estaba buscando un trabajo a medio tiempo por el barrio de Chiswick, pero al final Juan, el encargado, no se pudo comprometer a darme algunas horas. Pasado el tiempo, terminé trabajando en el barrio pero en el mejor lugar posible. Un día de éstos en que no me había llevado mi vianda, se me ocurrió llamar y ver si podía encargar algo para pasarlo a buscar.

Miré el menú en la página, llamé y me atendió Juan. Le pedí el Steak Baguette, donde la descripción dice: Tender sliced Argentine steak with sautéed onions, mushrooms & mustard mayonnaise/Tierna carne argentina en rodajas con cebolla salteada, champiñones y mayonesa de mostaza. Sonaba bien. Se le pedí sin mostaza por las dudas, ya que la mostaza inglesa es demasiado fuerte para mi gusto y no le dije sin cebollas, porque decía “salteada”, entonces al estar cocida, mitiga el fortísimo sabor de la cebolla colorada cruda.

El pedido fue £10 y venía con papas fritas. Eso fué lo único que pude comer ese día dentro del ajetreo laboral. Cuando llegué a casa, abrí el paquetito con mi sándwich de ternera y me llevé la gran desilusión, el pan tenía la mayonesa de mostaza y la cebolla estaba cruda. Contenta no estaba.

Dicen que las segundas partes nunca son buenas… Pero tres semanas atrás, volví a Buenos Aires a comer con amigas. No habíamos definido lugar, pero una de ellas tenía media hora de demora, así que le mencioné un local de comida japonesa y luego, ésta parrilla, y optó por la segunda opción.

Eran pasadas las 12 del mediodía cuando entré. Había una mesa ocupada y yo. Tras leer todos los menúes, me quedé con la opción de tres platos. Antes de que llegaran mis amigas, ya sabía cúal sería mi almuerzo: la empanada de entrada, el bife de churrasco (200grs) de principal y el panqueque de dulce de leche de postre. Trifecta.

Con el hambre que tenía, a las 12:30 me pedí mi entrada y un vaso de vino tinto, incluído en el menú de almuerzo. Cuando estaba en el medio de mi empanada (frita) llegó Rocío, que siguió mi camino con el mismo menú. A las 13:00 pasaditas llegó Malwina, que también se sumó a la misma selección.

Llegaron los churrascos cocidos al punto pedido, con ensalada (sin cebollas para mí), muy tiernos y sabrosos. Merece una mención el chimichurri, bien logrado el auténtico sabor argentino.

Y rematamos con el postre. Riquísimos los panqueques con abundante relleno de dulce de leche. Fue suficiente para estar satisfecha. Ni más, ni menos. La verdad, las tres quedamos muy conformes con Buenos Aires.

Excelente relación precio-beneficio. El menú era £19.50, la cuenta fue £64.35 con el servicio incluído y redondeamos cada una en £22, ya que la atención del camarero merecía un extra. 4 Bracas para BA.

 

Concluyendo, hasta el momento éstos han sidos los lugares de comida argentina que he podido visitar en Londres. A pesar de que, todavía, de vez en cuando me tiro el lance, he llegado a una especie de resignación. Aunque la carne sea traída de Argentina, los cortes difieren bastante, las achuras, salvo contadas excepciones no se consiguen, y pese a que hay alguna que otra parrilla a carbón, el sabor de la leña nativa es imposible de imitar. Al escribirlo, suena a obviedad, pero desde la distancia se añora y cada vez que me siento en alguna parrilla por acá, guardo una mínima ilusión antes de cortar la carne de sentir ese sabor. Y digo que un poco me he resignado porque, comer carne en Londres no es nada, pero nada barato, entonces, prefiero ahorrarme no sólo la plata, sino también la desilusión.

Braca

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