
Antes de mudarme a fin de año, al salir del laburo solía bicicletear por la Koninginneweg – la calle de la Reina – hacia mi hogar temporario en el lado sur de la ciudad, y siempre que pasaba por Simply Fish (Koninginneweg 212, 1075 EL) me daba curiosidad.
Simplemente pescado, como su nombre reza es un restaurante muy chic, con techo alto, un entresuelo y un impresionante cuarto privado en el subsuelo. Arquitectónicamente hablando, es un restaurante moderno y con detalles muy cuidados, donde se nota la inversión de tres años y que no hubo reparos en gastos, tal como lo cuenta el fundador de Yip Group en su página web. A pesar de lo lindo que es el lugar, mi experiencia fue bastante decepcionante.
Una tarde de sábado en octubre, me decidí a visitarlo. Me recibió Francis, la anfitriona con cara de pocos amigos, y al mencionar que no tenía reserva le pregunté si podía sentarme en la barra. Me dió la sensación que mucha gracia la sugerencia no le hizo pero me ubicó en una de las butacas. En ese momento pensé, ¿Me quedo o me voy?… Hoy pienso que me tendría que haber ido, pero recuerdo que estaba famélica, y al final me quedé.
Por supuesto, el menú es mayormente pescado, sushi, moluscos y mariscos pero también sirven algo de carne, como steak tartare y bife de Angus. Me decidí por el menú de tres platos, mientras veía como el Chef Jan saludaba a los comensales de una mesa de seis que había llegado un ratito después que yo. Para beber, pedí una copa de Viognier Sainte-Cécile para acompañar la comida: la Kreeften Bisque/Sopa de Langosta – el plato estrella del Chef -, seguido por el Zeebaars/Lubina con arroz y hongos, emulsión cítrica y legumbres.
La sopa contiene pedacitos de langosta, pero no me rompió la cabeza y estaba bastante picante para mi gusto. Lo que sí, era abundante. La presentan en un bol sopero y uno se sirve a gusto, y yo no la pude terminar. Pedí una botella pequeña de agua también, para aplacar un poco el picor.
Antes de que llegara el plato principal, uno de los mozos, me preguntó si quería papas fritas o espinacas con el pescado. Y éste, fue otro detalle que justifica mi veredicto…. Cuando el chico me preguntó, la frase, la forma y la entonación me dio a entender que esos acompañamientos dos opciones del menú de tres pasos, pero no, cuando recibí la cuenta me doy cuenta que era un adicional. De haber sabido, por supuesto, hubiera rechazado el ofrecimiento, ya que era demasiado comida para una sola persona… Y yo, no soy una 90-60-90 pero creo que por mi apariencia, se puede deducir que no como por tres…
Siendo una veterana de la hospitalidad, en Londres aprendí que en cierto tipo de restaurantes, siempre se le incita al comensal a agregar algún acompañamiento con el principal objetivo de abultar la cuenta. Admito de mi parte, grave error no haber preguntado, pero dada la forma en que se me formuló el ofrecimiento no era claro que fuera extra, y además, el mozo debería haber anticipado que no sólo era un exceso de comida, sino que era totalmente innecesario ya que el plato principal contenía las legumbres verdes.
El plato en sí, tampoco fue una gran sorpresa, el pescado sellado y el resto de los ingredientes a punto. El plato adicional de espinaca bebé y trufas, estaba rico, pero me costó horrores terminarlo, ya que explotaba y todavía me quedaba el postre.
El Chef se acercó brevemente a preguntarme como estaba todo, y le dije bien, y que iba a volver rodando a casa. Se rió y se alejó enseguida. Como su lema dice, ‘lo que ves es lo que obtienes‘, ni una pizca más, ni una pizca menos… Los mozos, y el bartender, todos muy jóvenes, estaban en la suya y sumamente desinteresados en conversar con la única persona sentada en la barra.
Finalmente, luego de una pequeña pausa que les pedí, me trajeron el postre en una copa de vino. Una mezcla de helado de vainilla con ciertos ingredientes que el mozo me describió, pero sinceramente, ya he olvidado. El postre tampoco me pareció algo demasiado logrado.
Cuando bajé al lujoso baño, me sorprendió gratamente una larga mesa rodeada estantes con cientos de botellas. Un espacio muy íntimo para eventos privados, imagino. Inteligente forma de aprovechar una bodega.
Volví a mi mesa, pedí la cuenta (€79), y le mencioné al mozo mi sorpresa sobre el adicional. No hubo ni remordimiento ni disculpas de su parte. Lamentable, que la codicia les haya costado un futuro cliente. Pagué sin propina y me retiré silbando bajito, con el dejo amargo de una experiencia totalmente olvidable.
Veredicto: 2 Bracas. Como podrán adivinar, jamás volví.
Gracias por leerme, salud!
Algo Sibarita
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Pd.2: sigo intentando que ésto llegue algún día a los ojos de Lionel Messi, se agradece la difusión: https://youtu.be/BGeMbgI9i5k
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