Dilucidando Culturas y Comidas

Otro día gris y lluvioso en Ámsterdam y me agarra muy pensativa y medio cruzada. No sé si a Uds. les pasa, o tal vez el ajetreo de la vida cotidiana no les da tiempo a parar un minuto y reflexionar. A mí me pasa, a veces. A veces, bastante seguido. Tal vez esto sea algo más habitual en inmigrantes como yo, o no. Desconozco… Este momento reflexivo se originó cuando la otra semana en el laburo un compañero me preguntó ¿Por qué vivís en este país? … Y mi primera reacción fue hacer un chiste, pero por unos segundos me quedé en silencio pensando y le respondí: Esa es una muy buena pregunta. Y me he estado preguntando lo mismo desde ese momento.

Cuando resuelva la respuesta les cuento… Mientras tanto, tomando unos mates y sonriendo a la gente que pasa por la vereda y mira hacia mi ventana, les cuento otra experiencia gastronómica en esta bella ciudad.

 

La primera vez que fuí a Visque (Willemsparkweg 220, 1071 HX) me dio buena espina un enorme cuadro con el retrato de Anthony Bourdain… Me acuerdo cuando veía sus programas le envidiaba la vida… Claramente, no era un hombre muy feliz, una pena.

Cuándo entré intenté hablar holandés pero el mozo me respondió tan rápido que no entendí un soto, así que tuve que cambiar al inglés inmediatamente. A pesar de que el restaurante estaba vacío – literal, no había ni un comensal – y todavía no eran ni las 7 de la tarde, el chico me dijo que estaba todo reservado. Así que me fui silbando bajito. 

Otro día que pasaba con la bici después del trabajo, intenté de nuevo, y esta vez otro muchacho me habilitó una de las mesas de la vereda. Estaba fresquita la tarde, pero con la campera puesta se dejaba llevar. La pareja de la mesa continua, en cambio, como no le dieron mesa adentro decidieron irse porque para ellos hacía demasiado frío para comer afuera.

Visque basa su menú en pescados, ostras y frutos de mar, con una preferencia del Chef por la cocina francesa. 

Para comer me pedí el Calamar Frito/Calamari fritti, que se convirtió instantáneamente en mi plato preferido y hasta ese momento de lo mejor que había comido por estos pagos. El calamar frito (o las rabas como las conocemos en Argentina) es un plato que parece simple pero es raro encontrar lugares donde lo cocinen al punto justo, crocante por fuera y no gomoso por dentro. Mientras los degustaba lo miré al chef desde mi mesa, me saludó y le expresé con señas lo feliz que era comiendo su obra. Desde esa vez, cada vez que vuelvo me pido un plato. Acompañé todo con un vaso de Viognier

De segundo, pedí Almejas, Beurre blanc, hinojo y pan/Vongole, Beurre blanc, venkel, brood. Estaban muy bien, pero no competían con el Calamari. Y ya que estaba, de postre, me pedí las Madeleine que venían con frutillas y Crème fraîche, pero cuando el plato llegó, en lugar de frutillas lo sirvieron con ruibarbo. Le comenté a la moza, y al final me trajo una copa aparte para subsanar el error. Se agradeció. 

La atención fue gratamente atenta y agradable. Especialmente, por parte del mozo que me recibió y me hablaba lenta y pacientemente en holandés, así podía entenderle algo. Pedi la cuenta (€52.80 + propina) y me fui feliz. 

 

Otro detalle de la escena gastronómica local, es que en muchos restaurantes se rehusan a servir agua de la canilla. La excusa es la bromatología, pero en realidad, es simplemente una estrategia comercial para venderte botellas de agua o el servicio de agua, en donde te sirven agua filtrada durante todo el almuerzo/cena. No sorprende, ya que históricamente los neerlandeses han sido siempre hábiles comerciantes. 

En mi siguiente visita, me pedí los calamares, y el Pulpo que estaba exquisito. En esa ocasión, me tuve que mudar adentro ya que comenzó a llover. Para tomar me pedí una ‘fluitje’, un vaso pequeño de Heineken (22cl) y de postre una copa de Sauternes. Pedí la cuenta y se les había pasado agregar un vaso de cerveza. David, el camarero, me agradeció la honestidad y al final no me la cobró. Le agradecí también. Pagué (€50 + propina) y de nuevo me fuí contenta.

Para mi tercer visita, David, ya me llamaba por mi nombre y pedí sentarme abajo, donde tienen el bar de ostras y un ambiente más intimo, también lo reservan enteramente para eventos privados. Me encantó la onda del sótano, y como en septiembre ya estaba fresco, la barra desde ese momento se convirtió en mi asiento oficial. Esta vez, pedí el consistente y delicioso calamar frito y la Tartare de Atún/Tuna Tartare que era un sueño. Acompañé todo con dos vasos de Grauburgunder, un Pinot Grigio alemán. Esta vez, David me invitó el agua, que también le agradecí.

Ese día, yo llevaba puesta una remera de Queen, y me contó que él también era fanático de mi banda preferida, y me recomendó un canal de YouTube donde una musica clásica escucha canciones de rock por primera vez en su vida. Y empezó con Queen, la mejor elección que podría haber hecho… Es muy entretenida verla y escuchar el análisis que hace del género desde un punto de vista clásico, lo recomiendo también. El canal se llama Virgin Rock y estoy seguro que Freddie estaría fascinado de ser comparado a Mozart. 

Luego de pasar otra amena tardecita/noche, pedí la cuenta (€48.60 + propina). Panza llena, corazón contento. 

Lamentablemente, tengo que decir que una par de veces el servicio y la comida me decepcionó… 

La 1° vez: cuando agregaron en mi cuenta un trago y un plato que pidió un pibe que se sentó al lado mío en la barra. El chabón fue ahí porque yo le recomendé el restaurante cuando conversamos en mi laburo, pero eso no significaba que estábamos juntos… El total de la cuenta ascendió a €63. Terminé pagando todo porque tardaron un montón en venir a cobrarme, y había arreglado encontrarme con una amiga y no quería llegar tarde. 

Desafortunadamente, no es la primera vez que pasa que me adicionan items en lugar de mantener cuentas separadas. Lo cual es bastante molesto y no tiene demasiado sentido. Si fuera que estamos sentados en la misma mesa, se entiende, pero en una barra, o en un bar, no. No tiene goyete. A esto se le suma, que acá se usa un sistema de pago llamado «Tikkie«. El cual parece ser práctico, pero tiene sus desventajas. Consiste básicamente, en que en lugar de pedirle al camarero/a que divida la cuenta, un comensal paga todo y luego enviá un tikkie con el celular a cada persona para que cada uno pague su parte. Lo que puede ser conveniente en mesas grandes para ahorrar tiempo, pero no dolores de cabeza, ya que, no todos pagan, o a veces no agregan la propina, o no contribuyen pagando el agua o platos que compartieron, entonces la cosa se torna desventajosa para la persona que se hizo inicialmente cargo de la cuenta. A su vez, el hecho de recibir un tikkie una semana o diez dias después de la juntada me deprime. En mi caso, acostumbrada a dividir cuentas en Londres y en Argentina, como decimos «Cuentas claras conservan la amistad”, este sistema no me convence y desde el domingo pasado, me rebelé y en un almuerzo en Papa Zatarra, decidí que pagaba mi parte en el momento. El camarero – vago como todos, ya que no quieren tomarse el trabajo de procesar varios pagos – me dijo que tenía que ir a pagar a la caja… No hay problema. Me levanté y fuí a pagar, pero el mozo se refería a todos. Entonces en lugar de aceptar mi pago y luego dejar el resto de la cuenta en la mesa, todos se levantaron y fueron a pagar al mostrador… Lo cual, claro que no tenía sentido, menos aún cuando el mozo tenía un un lector de tarjetas inalámbrico – No le tendría que haber dejado propina. Puedo parecer cabeza dura, pero no me gusta deber plata y tampoco recibir tikkie’s con delay. Me adapto en estas tierras al clima horrendo, a pagar impuestos altos, el seguro médico obligatorio, el agua fría en el baño, intento hablar y aprender holandés, pero al tikkie me le resisto. 

La 2° vez: fue mi cumpleaños. Pasé en un día lluvioso después del laburo a reservar una mesa. Invité a un amiga y tenía muchas ganas de pasar una linda velada. David, estaba ocupado en el sótano con una cena privada, pero se tomó dos minutos para sorprenderme con un hermoso gesto: me regaló un parche estampado con el logo de Queen que tuvo en su poder por 30 años. Me dijo que lo tenía hace semanas en el local, esperando dármelo en una de mis visitas. Conmovedor. 

Sin embargo, el resto de la velada no fue tan bien, me dieron la peor mesa del restaurante y no me dejaron cambiarme, a pesar de estar – de nuevo – casi vacío cuando llegué. En esa ocasión, antes de ordenar la comida le informé al mozo que odio el cilantro con todo mi ser y que no como cosas picantes porque soy una cobarde total. Me pedí de entrada el especial que no recuerdo que plato era y el Lenguado de Dover à la meunière, ensalada de hierbas verdes, papas fritas y mayonesa/Zeetong à la meunière, groene kruiden salade, Franse frites, mayo. El cual, no me cautivó. Generalmente, la preparación francesa a la meunière contiene mucha, pero mucha manteca, en una salsa marrón con limón y perejil, pero en esta caso, fue presentado seco, seco. Pero lo peor de todo, fue que ambos platos tenían hojas de cilantro… 🤮 No lo podía creer. Se lo comenté al mozo, y luego de un rato volvió y cansinamente lo admitió pero no hubo reparación. Para terminar, pedi una copa de Sauternes y mi amiga una de Pedro Ximenez. Pedí la cuenta (€191+propina) pero en ningún momento hubo alegoría a mi cumpleaños tampoco. Gusto a poco. 

A pesar de esa decepción, volví. Casi como una costumbre, me pedí el calamar frito y acepté la recomendación de David, el especial del día: un huevo poché con una emulsión de hinojo que dejó mucho que desear ya que el plato estaba casi frío y no me pareció increíblemente rico como lo describió. El otro error que cometí esa noche, fue haber aceptado de su parte una invitación a almorzar. Otra vez, no seguí mi intuición, algún día aprenderé.

Después de un par de meses, volví ayer. Me recibió Rik, cofundador, con una sonrisa y me preguntó si quería sentarme en la barra abajo, le dije que ‘Sí! Si estaba disponible‘, así que fui directo a mi asiento de cabecera.

El camarero mala onda de camisa azul que me atendió para mi cumpleaños, me saludó bien pero cuando le pregunté como andaba me respondió raro. Lo dejamos ahí… Luego, cuando le pedí un «vaasje» – otra forma de pedir un vaso de cerveza -, me tiró el posavasos en la barra como si fuera un boomeran… Por suerte, el resto de la velada sólo lidie con Rik.

Por supuesto, me pedí el Calamari Fritti que viene mejorado, ya que ahora lo acompañan con un aioli de perejil francés/chervil aioli que no es picante como el anterior, y esta riquísimo. Rik me preguntó que tal estaban y le dije ‘Consistently good!‘. La consistencia es elemental en gastronomía, y éste es un ejemplo. 

Me terminé la birra y pedí otra. Mientras estaba pensando que iba comer de segundo plato, le dije a Rik que estaba entre la Tartare de Atún y la Sopa de Langosta y me sorprendió su respuesta, me dijo: La Tuna Tartare ya la probaste… O sea, se acordaba que meses atrás la había comido. Puntazo para Rik! 

Luego de confirmar que no era picante, al final, me pedí la Sopa de Langosta/Lobster Bisque, Gamba Gyoza, Samphire, Chanterelle. Estaba muy rica, con una pequeña punzada de picor que luego se suavizaba con cierta dulzura. Viene acompañada de una empanadita (Gyoza = dumplings japonés) de langostino, hongos Chanterelle e hinojo marino… Estos últimos, tenían la raíz muy dura y fue poco placentero comerlos. En el medio de estar degustando el plato, Rik me ofrecío pan, que llegó recién salido del horno, pulgar para arriba. 

Tras pasarle el pan al plato y dejarlo casi limpio, no estaba convencida de pedir postre, Estaba entre un digestivo, o un vino dulce… Al final me pedí una copa de Pedro Ximenez.  A casi dos horas de haber llegado, pedí la cuenta (€46.30+propina), me despedí de Rik con saludos para David y me fui, una vez más con la mente en blanco y dejando de lado las preocupaciones y rabias laborales. 

Visque continúa siendo uno de mis lugares preferidos en Ámsterdam. Salvo dichas excepciones, siempre me atienden de diez, los platos son exquisitos, a veces complejos, a veces no, pero siempre hermosamente presentados y balanceados. El baño, siempre bien mantenido y la atmósfera invita a quedarse, tanto en el esperado verano como en el eterno invierno. 

Veredicto: 4 Bracas. 

Gracias por leerme… Salud!

Algo Sibarita

 

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Pd.2: sigo intentando que ésto llegue algún día a los ojos de Lionel Messi, se agradece la difusión: https://youtu.be/BGeMbgI9i5k 🫶🏼

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