Comer afuera o comer adentro, that is the question – Vol. II

Continuando donde me quedé en el último post, a 24 días de ver a Lionel Messi y la Selección Argentina en una nueva edición de la Copa América, sigo contándoles mis experiencias gastronómicas en la ciudad de Ámsterdam, en el caso de que estén de visita y les sirva de algo.

Le French Café (Admiraal de Ruijterweg 1, 1057 JT) 

Habiendo pasado al frente de este pintoresco restaurante francés en contadas ocasiones, un domingo de enero, luego de bicicletear 17kms, buscando comfort en la forma más accesible que tengo, estacioné mi bici y entré. El lugar es acogedor, mucha madera, azulejos blancos y cómodas butacas. Le pregunté a una de las chicas si podía comer algo, y me dijo que sólo tenían los snacks, ya que la cocina abría más tarde. Como estaba antojada de carne, para matar el tiempo, pedí para empezar agua y unas Kalfskroketjes met mosterd/Croquetas de ternera con mostaza. Llegaron sin cubiertos ni servilletas, y en términos de sabor, me resultaron muy similares a las Bitterballen, que todavía me saben a no sé qué. Ya luego de las 5pm, pedí el menú de cena, y para sacarme las ganas pedi el bife Bavette (200 gramos) que viene acompañado de French fries/Papas fritas y Pepper sauce/salsa de pimienta. Las papas ricas, crocantes y sequitas. El bife, también, con buena pinta, pero seco, seco. 

Tras terminar mi plato, pedí la cuenta (€34+propina). Creo que volvería, pero sólo si estoy antojada de comer algún plato típico del país subcampeón y quisiera que el personal me ignore por completo durante mi estadía.

Veredicto: 2½ Bracas.

 

De Nachtwacht (Thorbeckeplein 2, 1017 CS)

Luego de haber cerrado un buen mes laboral en el peor mes del año, decidí festejar mi pequeña victoria, y qué mejor manera que comiendo un buen bife asado. Habiendo preguntado a mis colegas tiempo atrás recomendaciones de establecimientos donde comer carne, recurrí a dicha lista en mi Google Maps y así, en otra tarde lluviosa y fría, me acerqué a esta parrilla.

Me senté en la barra, dónde había un sólo comensal en el medio de una cata de tragos, o al menos eso parecía. Desde mi butaca podía observar al parrillero y se veía prometedor. Para tomar, a falta de vino argentino me pedí una copa del californiano   Twin Oaks Cabernet Sauvignon.  Para comer, el Rib Eye/Ojo de Bife y una ensalada mixta. Al rato llegó en una tabla acompañado por un par de mayonesas que no toqué. El bife estaba jugoso, como lo había pedido, pero le faltaba sabor…. Es difícil de explicar, pero le faltaba sabor a carne asada. No tengo otra forma de describirlo. Así que lo comí claro, pero para el costo de un bife no se justifica la inversión. Creo que ya me estoy comenzando a dar por vencida, en la misión de encontrar buena carne, y propiamente asada. 

Luego de comer y sin haber terminado mi copa de Cabernet, fuí hasta el baño y cuando volví, se había sentado al lado un hombre,  que por su acento  deducí que era norteamericano. En eso, el bartender, me pregunta ¿Qué estaba bebiendo? y luego de responderle me rellenó la copa. Se agradeció. Y en ese momento, se me dió por iniciar una conversación con el muchacho de Seattle, porque me he dado cuenta que en esta ciudad, casi nunca o raramente la gente se habla en las barras…  

Tras terminarme mi copa de vino, pedí la cuenta (€46+propina) y me preparé para enfrentarme a la bicicleteada bajo la lluvia. 

Veredicto: 3 Bracas

Ojo de Bife

 

Night Kitchen (Jan Pieter Heijestraat 170H, 1054 ML) El primer viernes de febrero había organizado con una amiga para vernos en un punto que nos quedara a medio camino a las dos. Ella recomendó éste lugar habiéndolo visitado en el pasado. El menú está inspirado en cocina israelí/neo-mediterránea y un concepto de ‘cena de amigos’ para compartir varios platos . Llamé para ver si aceptaban gente sin reserva y conseguí una mesa desde 18:30 hasta 20:15, lo cual era suficiente tiempo para saciar el hambre que generalmente tengo a la salida del trabajo. Una vez sentadas, ella me recomendó para comer algo que ya había probado: el Flat-Iron Steak with Roasted Bone Marrow, Chimichurri, Celeriac Crème, Garlic Confit/Filete de marucha a la plancha con caracú asado, chimichurri, crema de apio y ajo confitado.

Tuve que preguntar si el chimichurri tenía cilantro, ya que he descubierto que en Ámsterdam cometen la aberración de llamar chimichurri a su salsa con cilantro, lo cual NO ES CHIMICHURRI. Así que me estoy convirtiendo en una fundamentalista del chimichurri, informándoles a los «Chefs» que si le ponen cilantro al chimichurri le tienen que cambiar el nombre. Por suerte, en este lugar, no contenía cilantro. 

Una vez que llegó el plato, estaba contenta con mi elección, a pesar que la carne no era una cosa de locos, el complemento del caracú ayudó a darle más sabor. Como me quedaba lugar, pedí de postre el Tiramisú de Pistachio que no me fascinó. Estaba excesivamente cremoso y rico, pero prefiero el sabor y consistencia tradicional. 

Nos pedimos un par de Dirty Martini‘s y nos movieron a una mesa grande, ya que necesitaban nuestra mesa. Al ratito, de la mesa grande nos movieron a la barra y de ahi nos pidieron que dejáramos las butacas libres ya que tenían otros dos comensales. Cuestión que terminamos nuestros Martinis y pagando la cuenta de pie (€107). Creo que hubiera sido más práctico echarnos cuando terminamos la cena. Pero bueno, ¿Tienen que facturar, no?

Volví a Night Kitchen en marzo para una despedida de soltera, y en esa ocasión compartimos el menú ‘Dinner with Friends‘. La atención fue bastante lenta, para todo teníamos que estar llamando a los camareros, pero al menos cuando trajeron chupitos a la mesa, me dieron uno sin alcohol ya que habían tomado nota de que yo no bebía. La comida estuvo muy rica e interesante, ya que la combinación de sabores es original y bien lograda. Recomiendo reservar para tener una experiencia más acogedora. 

Veredicto: 3½ Bracas. 

 

Nomi (Vijzelstraat 26, 1017 AD) Un lunes a mediados de febrero, con una colega, por sugerencia de ella terminé sentada en esta parrilla coreana con el concepto de All You Can Eat (Todo lo que puedas comer por dos horas desde el momento que pedis). Mi colega demoró más de lo esperado en unirse, por lo que tuve que disculparme varias veces con el mesero, pero él me dijo que por suerte no tenían apuro ya que todavía el restaurante estaba tranquilo. Para cuando ella llegó, la mayoría de las mesas estaban ocupadas. El mozo, Mohamed, fue de lo mejor de la experiencia por su gran cortesía y amabilidad. 

Para tomar, ella pidió un Té Verde y yo Heineken 0%. Para comer, empezamos a pedir a través de los iPad que te dan. Cada uno elegí 3 platos por vez, lo que sí, si al final de las dos horas ha quedado comida en la mesa, para evitar desperdicios te la cobran. Así que si van, asegúrense de comerse todo y no pedir de más. Probé todos los cortes de carne vacuna, que al final, no hay mucha diferencia entre ellos, también comí unos frijoles edadame, lechuga que viene sin cortar, camarones fritos, espinaca con semillas de sésamo, mejillones, pescado blanco, calamar, y un par de cosas más que ya he olvidado. De postre, Mohamed nos hizo la excepción de servirnos el helado, a pesar de habernos excedido de las dos horas. Se agradeció. Una vez satisfechas, pagué la cuenta (€83.85 + propina). Como experiencia, está muy bien, sólo que estos lugares priorizan cantidad sobre calidad, por lo que si quieren comer mucho sin demasiada exigencia culinaria, es una buena opción. 

Veredicto: 3 Bracas.

 

Por ahora, llego hasta acá, ya que ha salido el sol, y tengo que aprovecharlo al máximo porque no sé cuando volverá.

Gracias por leerme, salud! 

Algo Sibarita

Pd.: si tienen ganas de ver y escuchar mis historias culinarias en tiempo real, me pueden seguir en Instagram 😊

Pd.2: sigo intentando que ésto llegue algún día a los ojos de Lionel Messi, se agradece la difusión: https://youtu.be/BGeMbgI9i5k 

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